El sarampión,

una enfermedad que ha regresado.


 El Sarampión es una de las más importantes enfermedades inmuno-prevenibles, en la actualidad se mantiene como foco de preocupación en el mundo, debido a, una enfermedad que ha resurgido   con elevada carga de enfermedad y muerte.

Probablemente ya afectaba a la especie humana desde hacía más de 5.000 años. El sarampión fue introducido en América en el siglo XVII por los colonizadores Europeos causando cientos de muertes entre los nativos, lo que facilitó la conquista. Recién en el año 1954  se inician  estudios específicos sobre el virus causante,  con la finalidad de encontrar una vacuna. Se probaron  dos  antes de aparecer la  inmunización actual, 1968 es el año que finalmente se aprueba la que se utiliza hoy en día.

Antes de que la vacuna se introdujera  y se generalizara su uso, cada 2 a 3 años se registraban importantes epidemias de sarampión que llegaban a causar cerca de dos millones de muertes al año

Según cifras de la OMS, en los años 80, el sarampión causaba cerca de 2,6 millones de muertes en el orbe,  luego de intensas campañas de vacunación, el año 2013 hubo registro de 145.700 muertes  en todo el mundo, lo que traduce 400 muertes por día y 16 por hora, con evidente mejoría en cifras de letalidad, pero persistiendo como problema de salud pública aún en numerosos países

Los casos de sarampión  elevaron nuevamente la tasa de enfermedad  entre 1989 y 1991. Por estos tres años 55.622 casos fueron denunciados, eran sobre todo niños  por debajo de los cinco años, de población hispana y afroamericana sin  vacunar.

Surge un movimiento   denominado anti-vacunas que tomó fuerza en EE.UU. especialmente a partir de 1998 cuando se publicó en la revista The Lancet un estudio del médico británico Andrew Wakefield, en el que se vinculaba a la vacuna tripe viral que se administra para la inmunización contra el sarampión, la parotiditis y la rubeola con el autismo. Investigaciones médicas posteriores demostraron que, las conclusiones de Wakefield quien acabó perdiendo su licencia para ejercer la medicina carecían de base científica, aunque el daño ya estaba hecho.

A esta creencia,   se sumaron otros mitos relacionados con la religión y  la  alimentación. Tienen la noción que,  la vacuna es extraída de cepas porcinas, por ello,  los veganos y algunas religiones prefieren no vacunar  a sus hijos. De esta forma la enfermedad se ha propagado.

 En América Latina  esta enfermedad llego a considerarse como erradicada en el año 2000 por la OMS.

A principios de este año,  se habían confirmado 147 casos de sarampión en cuatro países de América. De ese total, 121 casos fueron en los E.U.A., vinculados principalmente al brote que empezó en Diciembre pasado en Disneylandia, California; un solo caso en México también se vinculó a ese brote y de los restantes casos, 21 tuvieron lugar en Brasil y cuatro en Canadá. Los casos en Brasil forman parte de un brote más grande que comenzó a principios de 2013 y que ha enfermado a más de 700 personas en 31 municipios. Entre 2011 y mayo de 2015 la región registró un total de 4.357 casos de sarampión; cuyos  inicios obedecen a infección por  importación. Datos de la Organización Mundial de la Salud.


¿En qué consiste la enfermedad del Sarampión?

 Es una enfermedad muy contagiosa y grave,  causada por un virus.


 Transmisión

El virus del sarampión es muy contagioso y se propaga por la tos y los estornudos, el contacto personal íntimo o el contacto directo con secreciones nasales o faríngeas infectadas.

El virus presente en el aire o sobre superficies infectadas sigue siendo activo y contagioso durante periodos de hasta 2 horas, y puede ser transmitido por un individuo infectado desde 4 días antes hasta 4 días después de la aparición de los  primeros síntomas.


¿Cómo se manifiesta la enfermedad?

El primer signo del sarampión suele ser la fiebre alta, que comienza unos 7 a 14 días después de la exposición al virus y dura entre 4 y 7 días. En la fase inicial, el paciente puede presentar escurrimiento nasal, tos, ojos llorosos y rojos. Antes de que comience la erupción, pueden aparecer dentro de la boca pequeños puntos rojos y brillantes con centros blancos o azulados (manchas de Koplik). Estas manchas pueden parecerse a los granos de arena. A continuación el niño desarrolla dolor de garganta.

Aparece una leve erupción pruriginosa entre 3 y 5 días después del inicio de los síntomas. La erupción empieza por delante y debajo de las orejas y a ambos lados del cuello, adoptando el aspecto de unas manchas irregulares, planas y rojas que pronto comienzan a adquirir relieve. La erupción se extiende en 1 o 2 días hacia el tronco, brazos, palmas de las manos, piernas y plantas de los pies y empieza a desaparecer de la cara.


Erupción del sarampión

En el punto máximo de la enfermedad, el niño se siente muy enfermo y desarrolla inflamación ocular (conjuntivitis), la erupción es extensa y la fiebre supera los 40 °C. Después de 3 o 5 días, baja la temperatura, el niño empieza a sentirse mejor y cualquier mancha que aún permanece desaparece rápidamente.



La mayoría de las muertes se deben a complicaciones del sarampión.

Son más frecuentes en menores de 5 años y adultos de más de 30. Las más graves son la ceguera, la encefalitis (infección del encéfalo), la diarrea grave que provoca deshidratación, las infecciones del oído, que pueden  causar pérdida parcial  de la audición,  infecciones respiratorias graves que culminan en neumonía. La gravedad  se presenta especialmente  en niños pequeños no vacunados, malnutridos, y con aportes insuficientes de vitamina A o cuyo sistema inmunitario se encuentra debilitado por  algunas otras enfermedades,  por ejemplo el virus del  VIH/SIDA.


Población en riesgo

Los niños pequeños no vacunados son quienes corren mayor riesgo de sufrir  sarampión y sus complicaciones. Las mujeres embarazadas sin vacunar también constituyen un importante grupo de riesgo. Sin embargo, puede infectarse cualquier persona que no esté inmunizada (es decir, que no haya sido vacunada y no haya sufrido la enfermedad). También las personas que viajan a diferentes países y que no están vacunadas.


Tratamiento

No existe tratamiento específico para el sarampión. Algunos médicos administran vitamina A a niños con la enfermedad, porque dicha vitamina A ha reducido el número de muertes y de problemas graves causados por el sarampión en países donde es frecuente la carencia de vitamina A. No existe ningún tratamiento antiviral específico contra el virus del sarampión. El diagnóstico y tratamiento así como las recomendaciones generales las prescribirá el médico pediatra.


  •  Vitamina A
  • Fármacos para reducir la fiebre

Los niños con sarampión siempre deben mantenerse en ambiente cálido y confortable.

Para reducir la fiebre se administra paracetamol (acetaminofeno) o ibuprofeno.

Si aparece una infección bacteriana, se administra un antibiótico.


Prevención

La vacunación sistemática de los niños contra el sarampión, combinada con campañas de inmunización masiva en países con elevada incidencia y mortalidad son estrategias de salud pública fundamentales para reducir la mortalidad mundial por dicha enfermedad. La vacuna contra el sarampión, que se viene utilizando desde hace más de 50 años, es segura, eficaz y barata. Inmunizar a un niño contra el sarampión es gratuita en México, está incluida en la cartilla nacional de vacunación

La vacuna contra el sarampión suele juntarse con las vacunas contra la rubéola y/o la parotiditis (tripe viral). Su eficacia es similar tanto si se administra aisladamente como si se combina con estas vacunas.


Composición de las vacunas.

Las vacunas son el invento más grande que haya creado el hombre. Todas las vacunas contienen antígenos. Los antígenos hacen que las vacunas funcionen. Estimulan en el cuerpo la generación de la respuesta inmunitaria necesaria para la protección contra la infección. Los antígenos se presentan en varias formas. La forma que se usa en una vacuna se elige con base a estudios que demuestran que esa es la mejor estrategia de protección contra una enfermedad determinada.


  • Virus vivos atenuados. Son demasiado débiles para causar la enfermedad, pero aún pueden generar una respuesta inmunitaria. Las vacunas contra el sarampión, las paperas, la rubéola, el rotavirus, la varicela y un tipo de vacuna contra la gripe contienen virus vivos atenuados.
  • Virus inactivados (o muertos). Estos virus no pueden causar siquiera una forma leve de la enfermedad, pero el cuerpo aún los reconoce y genera una respuesta inmunitaria para protegerse. Las vacunas contra la polio, la hepatitis A, la gripe y la rabia contienen virus inactivados.
  • Virus fraccionados. Se componen de la parte específica del virus muerto capaz de generar una respuesta inmunitaria protectora. Algunas vacunas se fabrican de esta manera, como la vacuna contra la hepatitis B y el HPV.
  • Bacterias fraccionadas. Se componen de la parte específica de la bacteria muerta capaz de generar una respuesta inmunitaria protectora. Algunas vacunas se fabrican de esta manera, incluidas la vacuna contra el neumococo, el meningococo, la difteria y el tétanos.


Las vacunas también contienen otros ingredientes que ayudan a que sean más seguras y eficaces. Estos incluyen:

Conservantes. Evitan la contaminación de los viales con gérmenes.

Adyuvantes. Ayudan al cuerpo a generar una mejor respuesta inmunitaria

Aditivos. Ayudan a que la vacuna siga siendo eficaz durante su almacenamiento. Los aditivos incluyen gelatina, albúmina, sacarosa, lactosa, glutamato sódico y glicina


 Las vacunas son seguras y protegen de enfermedades a  quien las utiliza, su investigación ha llevado  décadas de estudio. 

¡¡¡Vacune a sus hijos!!!